Curso 2013-14: EMBÁRCATE Y SÉ TESTIGO.

¡EMBÁRCATE Y SÉ TESTIGO!

          En los tiempos que vivimos y siendo conscientes de la realidad más cercana, el lema ¡EMBÁRCATE Y SÉ TESTIGO! quiere ser un mensaje positivo para las personas.

          Quiere ser una respuesta a la realidad que vive nuestro entorno más próximo, condicionada por la crisis económico-social y las injusticias que se derivan de esta crisis.

         Quiere ser una respuesta a la necesidad y a la búsqueda de sentido de la vida con todos los proyectos, convicciones, decisiones, creencias… La capacidad que tenemos las personas para poder conseguir los sueños que nos proponemos a pesar de las dificultades.

         Quiere ser una respuesta para volver al Evangelio genuino y así ser testigos de la Buena Noticia. Una respuesta de amor, esperanza, paz y bien a las personas.

El hecho de contagiar esperanza en nuestro entorno puede ser un punto de partida para empezar a transmitir positividad y compromiso hacia el mundo, soñando que es posible que algún día las dificultades se conviertan en oportunidades.

 

EL GESTO DE EMBARCARSE

Estaba él a la orilla del lago Genesaret y la gente se agolpaba sobre él para oír la Palabra de Dios, cuando vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ellas, y lavaban las redes.
Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.
(Lc. 5, 1-4)

Es un gesto ACTIVO al que nos invita Jesús a no quedarnos parados y a confiar. Tenemos que saber y decidir cuándo es el mejor momento para embarcarse. El tiempo que vivimos nos empuja a saber que AHORA es un buen momento para dejar subir a Jesús en la barca y escucharle.

Es un gesto SENCILLO que nos demuestra que una pequeña acción puede llegar a convertirse en algo más grande. Comporta que seamos más constantes en nuestros gestos cotidianos de amor, paz, servicio y justicia. Las pequeñas acciones de cada día son una oportunidad para soñar y provocar pequeños cambios que, aunque sean pequeños, contribuyen a mejorar nuestro mundo.

Es un gesto que implica SOÑAR, dar buenas noticias, ser portadores de paz y esperanza para las personas que tenemos alrededor, da más sentido a nuestras vidas. Ayudar a crecer, cuidar, ponernos al servicio de los demás y priorizar la dignidad humana son gestos de Evangelio que nos liberan y nos hacen sentir más vivos y llenos.

Es un gesto VALIENTE. Lo más importante es subirse a la barca, confiar en Jesús, confiar en que Él nos llevará a buen puerto. Ser valiente es, regalarse y salir hacia fuera gratuitamente, buscando la solidaridad (ONGDs) y el compromiso (MISIONES). No lo hacemos para ser mejores ni más importantes, sino porque, poco a poco, queremos contribuir a la construcción del Reino que Jesús soñaba.

 

¿QUÉ TESTIGOS QUEREMOS SER?

 […] se fueron con él en la barca donde estaba. Se desató entonces una fuerte tormenta, y las olas azotaban la barca, tanto que ya comenzaba a inundarse. Jesús, mientras tanto, estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, así que los discípulos lo despertaron[…] ¿Por qué tenéis miedo?
Mc. 4: 35,37,40

Debemos trabajar y ser testigos de la ESPERANZA.

Como Madre Francisca, ella es un claro ejemplo de testigo de esperanza. Con su esfuerzo y con su perseverancia, hizo realidad un sueño que hoy se extiende en diferentes lugares y realidades del mundo. En torno a una pequeña comunidad, junto con las hermanas, se embarcaron en la educación de los niños y jóvenes necesitados.

Pero lo más importante es la acción de embarcarse en esta aventura y compartir lo mejor de nosotros mismos; para ello, debemos cuidar nuestro interior, nuestras velas, nuestros remos, para poder ser valientes en este viaje que es la vida.

Esto nos hará más grandes, y podremos llegar a ser auténticos transatlánticos de Jesús donde personas encontrarán esperanza y sentido en nosotros. Y también debemos cuidar el aspecto de nuestro barco exterior, nuestros gestos y palabras de esperanza para que cada día podamos hacer que nuestro entorno sea para disfrutar de la VIDA.

Jesús también tiene sueños, sueña con la Fe de cada uno de nosotros. En muchos capítulos de la Biblia, Dios se aparece en sueños y enseña a las personas que no hay que tener miedo, que Él siempre, siempre, siempre… está a nuestro lado, viajando con nosotros, haciendo soplar nuestras velas, dándonos fuerzas para remar mar adentro… estando con Él no hay tempestad que pueda hacernos naufragar, estando con Él toda la vida se convierte en un sueño esperanzador… por todo ello nos aventuramos a ser SUS TESTIGOS.

TESTIGOS DE LA ESPERANZA

Ser testigos de la esperanza es ser portadores del Evangelio que libera y muestra horizontes nuevos de paz y felicidad.

Ser testigos de la esperanza nos abre al sentido profundo de esperar activamente con un estilo utópico. El cristiano, por esencia, ESPERA activamente un mundo nuevo, un tiempo nuevo. Jesús nos invita a embarcarnos en el sueño de vivir en esta clave de esperanza, a hacer de nuestra vida un adviento constante. Es en María donde encontramos el ejemplo de esperanza, con su acompañamiento silencioso pero constante, con su espera activa. Es a través de su espiritualidad y manera de ser y de hacer que descubrimos que otro sistema, otra sociedad y otro mundo son posibles.

Es esperar que un futuro mejor puede ser posible hoy: otro mundo es posible, otra Iglesia es posible.

Es un retorno a los valores más esenciales y humanos.

El tiempo de crisis implica desesperanza. Tenemos que buscar lo que realmente da esperanza: humanidad, amor, familia, bondad…

Es situarnos de manera positiva ante la realidad buscando signos de esperanza en nuestro entorno cercano. Con una mirada profunda, mirando a fondo la realidad y las personas. Viviendo la vida desde la profundidad y no desde la superficialidad.

Es dar valor a la paciencia y aceptar el tiempo, el ritmo de las personas, los procesos y los acontecimientos de la vida.

Es sentirnos partícipes del proyecto de Jesús, el Reino de Dios que es posible hoy.

Es saber que es posible conseguir los sueños personales a pesar de que el hayan tempestades largas y difíciles.

 

 

EL SUEÑO DE UN TESTIGO: FRANCISCO

 […]Tenía veinte años cuando hubo una guerra entre Asís y la ciudad de Perugia. Francisco salió a combatir por su ciudad, y cayó prisionero de los enemigos. La prisión duró un año, tiempo que él aprovechó para meditar y pensar seriamente en la vida. Al salir de la prisión se incorporó otra vez en el ejército de su ciudad, y se fue a combatir a los enemigos. Se compró una armadura sumamente elegante y el mejor caballo que encontró. Pero por el camino se le presentó un pobre militar que no tenía con qué comprar armadura ni caballería, y Francisco, conmovido, le regaló todo su lujoso equipo militar. Esa noche en sueños sintió que le presentaban en cambio de lo que él había obsequiado, unas armaduras mejores para enfrentarse a los enemigos del espíritu.[…]

Un día, Dios hizo a Francisco soñar en un nuevo viaje. Dios le ofreció su barca para poder navegar con la Fe a través de la Vida, mirando el mundo desde su perspectiva. Francisco fue valiente y aceptó ese viaje, se embarcó en el sueño que Dios tenía preparado para él: poder ser su testigo y repartir, entre los necesitados de su tiempo, la esperanza de que somos hijos de Dios y la posibilidad de tener una vida justa y digna.

Nosotros también queremos compartir ese sueño que Madre Francisca hizo llegar hasta nosotros: Expansionar el Amor de Dios. También queremos subir en la barca de Dios, soñar con un Mundo más justo y solidario, utilizar los remos de la Paz y el Bien para remar con fuerza y transmitir a los que están a nuestro alrededor y a los más necesitados que somos Testigos de la Esperanza.

 

 

POSIBLES PEQUEÑOS GESTOS PARA
EMBARCARSE EN UN SUEÑO Y
SER TESTIGOS DE LA ESPERANZA.

 En cada uno de nuestros gestos altruistas, generosos, comprometidos, podemos hacer realidad los sueños ser testigos de esperanza para crear un mundo nuevo, una nueva creación de la que formamos parte.

Ayudar: ofrecer a los demás lo que necesiten. Dignificar la vida de los que están peor. Es dando como recibimos realmente. Ofrecer nuestras barcas a las personas que caminan solas.

Reciclar: por un mundo más limpio, más agradable y sostenible. Poner en práctica el compromiso de conservar lo que tenemos y que es un regalo para todos.

Acompañar: ofrecer nuestra barca para ayudar a crecer integralmente y hacer el viaje con los demás, ayudándolos a encontrar sentido a sus vidas. Hacerse presente entre los niños y jóvenes. Construir comunidad y vivir la fraternidad es una manera de acompañar y de sentirse acompañado.

Amistad: que sea la base de toda relación humana en los diferentes estados de vida.

Contemplar la naturaleza: aprender a disfrutar de la naturaleza admirando la belleza que encontramos en ella. En ella podemos descubrir a Dios y admirar su creación como un regalo. Alegrarse y agradecer el hecho de sentirnos parte de ella.

Limpiar una Playa o un Rio / Plantar arbustos: contribuir a renovar la creación, esperanza en un medio natural más limpio, respeto por la Naturaleza, sentirse parte de la creación de Dios.

Acercarnos a Jesús: en Jesús encontramos la referencia de esperanza. Dios nos ofrece a Jesús como la embarcación que transporta la esperanza en nuestras vidas. Nos acercamos a Él en todas las acciones esperanzadoras. Mediante la oración, la vida compartida, los gestos de servicio, la atención a los más necesitados,…

Construir el reino de Dios: compromiso por la paz, por las causas de los sin voz, por la protesta social y ciudadana ante las injusticias actuales, haciendo grupo, haciendo iglesia con las organizaciones que contribuyen a construir un Reino de justicia y amor.

Descubrir nuestra interioridad: descubriendo nuestra interioridad, nos podemos conocer mejor a nosotros mismos, nuestras capacidades y limitaciones. Aprender a querernos a nosotros mismos para poder ofrecer más amor y bondad a los demás. Sacar de dentro a fuera la luz que está viva. En nuestro mundo interior encontramos esperanza y sentido vital.

Familia: el escenario donde se aprenden los valores fundamentales y vitales. Son posibles la vida en común, la ternura, el amor incondicional. La familia como proyecto de vida. La vida de familia ha de ser fuente de esperanza, de apoyo y de fraternidad.